martes, 12 de abril de 2011

Confesión


Tengo que confesar que me divierto muchísimo escribiendo este blog. Hace rato que tengo ganas de hacer pipí, pero no puedo dejar de mirar esto. Y eso que la retención no es lo mío. No quiero dejar de hacer esto. Además, a esta hora puedo fumar. A mi mamá no le gusta que haga eso. Para esconder el olor, cuando vuelvo a casa y he fumado todo el día, suelo buscar pinitos. En el peor de los casos, muerdo ligustrinas. El chicle no es lo mío. Me dan ganas de tragarlos, pero siempre me dijeron de niña que los chicles se pegan en el estómago. Y lo que más me perturba es la imágen horrorosa de tirarme un peo y que me salga un globo del culo jajajajaajaja lo peor es imaginar el POP! de cuando se rompa, y esa mezcla horrible de olor a intestino y sandía. Me gusta el sabor de la sandía en los chicles. Jamás la menta. Es tan cafichona, como que dice todo el rato BESO o peor aún, dice "tengo un tufo del orto"
Ahora quiero fumar otra vez, pero se me están acabando los cigarros y necesito comenzar el día con uno. Si no fumo es como si no despertara, como si todo el día fuera un sueño del que no puedo despertar y la única forma de que se acabe es durmiéndome otra vez y entonces ya el tabaco se ha vuelto vital.
Mmm... definitivamente tengo que ir al bañoooooo. Muero de pena. Necesito un notebook. Estas gueás de torres no sirven para desplazarme. Alguien me quiere donar uno?
Buenas noches. Again.

2 comentarios:

  1. Lo del cigarro es tan cierto, tan real. Compartiríamos el último que me queda, si el internet fuese un portal interdimencional.

    ResponderEliminar
  2. Dorian es tu nombre? Tú eres Ganímides?? :D
    Gracias por escribirme, pensaba que estaba hablando sola. Le has dado un nuevo sentido a todo esto. Muchas gracias. De verdad me hubiera encantado compartir un cigarro contigo, o con cualquiera. Ahora mismo necesito fumar. Lo necesito demasiado. Beso.

    ResponderEliminar